CONTRAINDICACIONES, ENFERMEDADES, MEDICAMENTOS Y VACUNAS EN LA LACTANCIA MATERNA
CONTRAINDICACIONES DE LACTANCIA MATERNA
Frecuentemente la lactancia materna se desaconseja o interrumpe por razones injustificadas, pero en realidad son muy pocas las circunstancias ante las cuales debe contraindicarse. Es responsabilidad de tu pediatra conocer e informarte sobre dichas circunstancias:
- Errores innatos del metabolismo, como galactosemia, malabsorción congénita de glucosa-galactosa y deficiencia primaria de lactasa.
- Enfermedades infecciosas de la madre, como infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y virus de la leucemia humana de células T (HTLV).
- Y uso de fármacos de riesgo muy alto por parte de la madre, como bleomicina, busulfan, carboplatino, ciclofosfamida, citarabina, clorambucilo, doxorubicina, etopósido, fluoracilo, melfalan, mitomicina, paclitaxel, vinblastina y vincristina.
Debes reconocer las verdaderas contraindicaciones para la administración de la lactancia materna, de lo contrario, evitarás que se implemente una de las estrategias de salud pública más efectivas que han existido para la reducción de la morbimortalidad materno-infantil.
ENFERMEDADES INFECCIOSAS DE LA MADRE
La lactancia materna es el principal método natural de prevención de enfermedades infecciosas durante los primeros años de vida. La leche materna contiene múltiples células del sistema inmune de la madre que combaten la presencia de diversos microorganismos patogénicos en el lactante, además de diversas sustancias que se encargan de regular la intensidad de la respuesta inmunológica.
Por lo general, las principales causas de infección aguda en la madre son:
- Infecciones de la vía aérea.
- Congestión mamaria.
- Mastitis.
- Infecciones del sitio quirúrgico (cesárea o episiotomía).
Existen determinados casos en los que una infección materna contraindica la administración de lactancia materna, debido a que el microorganismo es capaz de transmitirse a través de la leche. Dentro de estos determinados casos se encuentran:
- Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
- Virus de la leucemia humana de células T (HTLV).
Sin embargo, la mayoría de las infecciones maternas no son capaces de transmitir al microorganismo a través de la leche materna o requieren de la presencia de condiciones específicas para lograrlo y, por lo tanto, no deben de ser motivo para suspender tan preciado alimento. A continuación, se mencionan algunos de los ejemplos más comunes sobre infecciones maternas que generan controversia:
Tuberculosis. Mycobacterium tuberculosis es un bacilo que no puede transmitirse a través de la leche materna, aunque sí puede transmitirse por otras vías alternas, por lo que deben respetarse los siguientes lineamientos; si la madre es bacilífera, deberá extraer la leche materna con una técnica adecuada para que sea administrada por una persona no bacilífera; si la madre no es bacilífera, podrá alimentar al niño a través del seno materno; y además, los hijos de madres con tuberculosis, deberán recibir profilaxis con isoniacida e inmunización con la vacuna del bacilo de Calmette-Guérin (BCG).
Hepatitis B. El virus de la hepatitis B puede transmitirse a través de la leche materna, pero su transmisión depende de la carga viral de la madre, por lo que la decisión de suspender o continuar con la lactancia materna, debe de tomarse de manera individual; y, además, los hijos de madres con hepatitis B, deberán recibir profilaxis con inmunoglobulina humana antihepatitis B e inmunización con la vacuna contra hepatitis B.
Hepatitis C. El virus de la hepatitis C no puede transmitirse a través de la leche materna, por lo que no debe suspenderse su administración, a menos de que la madre se encuentre en tratamiento con interferón pegilado y/o ribavirina.
Citomegalovirus. El citomegalovirus puede transmitirse a través de la leche materna, por lo que deben respetarse los siguientes lineamientos: si la madre adquirió la infección antes del embarazo, no existe riesgo de que el lactante adquiera la infección, ya que contará con los anticuerpos de la madre y le conferirá protección; y si la madre adquirió la infección después del embarazo, o el niño fue prematuro y presentó bajo peso al nacer, deberá suspenderse la lactancia materna hasta que se consulte a un infectólogo. Mientras tanto, la madre puede extraer manualmente la leche materna, pasteurizarse y congelarla para disminuir el riesgo de infección.
Virus del herpes simple y virus del herpes zoster. Ni el virus del herpes simple, ni el virus del herpes zoster pueden transmitirse a través de la leche materna, aunque sí pueden transmitirse por otras vías alternas, por lo tanto, si la infección se encuentra localizada en una sola glándula mamaria, puede continuarse la lactancia materna utilizando la otra, previo un adecuado lavado de manos y, únicamente debería suspenderse si ambas glándulas mamarias se encuentran afectadas.
MEDICAMENTOS Y LACTANCIA MATERNA
Se estima que más del 90% de las mujeres que proporcionan lactancia materna consumen diferentes clases de medicamentos, especialmente durante el puerperio mediato.
A menudo, la decisión de interrumpir la lactancia materna se basa en razones injustificadas que privan al lactante de los múltiples beneficios que ofrece.
Actualmente los medicamentos se pueden clasificar en 4 categorías acorde a su perfil de seguridad durante el embarazo:
Riesgo muy alto
Por la información que se ha publicado o por las características de la sustancia, se sabe o presupone que existe una alta probabilidad de que sea tóxica para el lactante o perjudicial para la lactancia materna. Son productos que se contraindican durante este periodo y que, por lo tanto, en caso de no existir una alternativa para su administración, obligarían la interrupción de la misma.
Riesgo alto probable.
Por la información que se ha publicado o por las características de la sustancia, se sabe o presupone que podrían provocar efectos adversos moderados sobre el lactante o la lactancia materna.
Son productos poco seguros y que, por lo tanto, en los casos en que no exista una alternativa más segura para su administración, debería valorarse la relación riesgo-beneficio.
Riesgo bajo probable.
Por la información que se ha publicado o por las características de la sustancia, se sabe o presupone que podrían provocar efectos adversos muy leves sobre el lactante o la lactancia materna. Son productos bastante seguros y que, por lo tanto, sólo deberían considerarse la dosis, edad del lactante, tiempo de administración, etc., para realizar un seguimiento del mismo.
Riesgo muy bajo.
Por la información que se ha publicado o por las características de la sustancia, se sabe con certeza que no provocan efectos adversos sobre el lactante o la lactancia materna. Son productos con seguridad demostrada y que, por lo tanto, pueden administrarse con un amplio margen de seguridad.
La lista de medicamentos es muy extensa y cada caso se debe valorar de forma individual.
Siempre que desees obtener más información relacionada al perfil de seguridad de un fármaco, puedes consultar las bases de datos de referencia que se encuentran en internet.
Ante la duda de algún medicamento y la lactancia te recomiendo la siguiente página muy confiable:
VACUNACIÓN Y LACTANCIA MATERNA
Durante el embarazo, la vacunación tiene por objetivo inducir inmunidad a la madre y al feto, para protegerlos de la exposición hacia diversos microorganismos patogénicos. Además, protegen al lactante durante los primeros 6 a 12 meses de vida. Por lo tanto, se recomienda la vacunación de mujeres embarazadas en los siguientes casos:
Si la madre no se las ha aplicado recientemente y, por ende, no se encuentran vigentes, considerar;
- Toxoide tetánico / toxoide diftérico / fracción acelular de pertussis (Tdpa).
- Influenza.
Si existe exposición y riesgo de adquirir la enfermedad, valorar la relación entre riesgo y beneficio para aplicar;
- Hepatitis A.
- Hepatitis B.
- Meningococo (MPSV 24).
- Rabia.
Como con cualquier otro paciente, el profesional de la salud deberá valorar el riesgo/beneficio de aplicar una vacuna en una mujer embarazada o que se encuentre proporcionando lactancia materna. Pero, en general, las únicas vacunas que se encuentran contraindicadas durante el embarazo son aquellas que contienen virus vivos atenuados, como lo son las vacunas contra:
- Sarampión.
- Rubeola.
- Parotiditis.
- Varicela.
- Poliomielitis.
- Influenza (vía nasal).
- Virus del papiloma humano.
Por otro lado, las únicas vacunas que se encuentran contraindicadas durante la lactancia materna son las vacunas contra:
- Encefalitis japonesa.
- Fiebre amarilla.
- Viruela.


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